HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No te acerques hoy.
No me quedan las ganas ni las limosnas.
La ventana está cerrada con cuervos para que no me traigas lo que aquí no se quiere.
Aquí, el suelo es un agujero negro.
En mi techo crecen multiplicadas arañas.
El cristo de la pared de la habitación de la abuela llora óxido de los huesos violados y el silencio del mármol
Tengo que cavar.
No me hagas meterte allí. No me hagas si te oigo.
Escucha el ritmo. Cuando se pone rebotada la oscuridad, todo lo que llega es devorado.
No me rompas el corazón.
Vete a hablar con tu muerte, acá la hierba está ardiendo de la mía. La mía no tiene amigos ni conoce ninguna palabra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario