HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Quemo de mis ojos todos los libros que he leido en estos meses. Los saco afuera, los esputo, por las manos de la tierra.  Ya no me quiero creer nada. Y he andado por ahí como Don Quijote. He leido todos esos libros como si me penetraran el hueso. Chupando el alma de su autor y alojándola en mí. Decodificando su inconsciente, y embistiéndolo en el mío. Añadiéndolos a mi baile de espiga de la noche. Y bastante ya tengo con mi ebria mente.
Ahora es momento de radiografiar la roca en el silencio del agua. 
Soy aire. Cambio extremadamente de cama en este errar de ruedas de fuego sin morada. Hoy vuelvo a mi pobreza, a mi no saber enamorado. 
Me estaba yendo al suicidio de Marte. Anoche sentí el aviso de la locura, tan desgarrador, tan asesino. Que me embriago de zumo de manzana hoy toda la piel. De regreso a las huellas del abuelo en la nieve. De esa camada de gatos bajo los chopos. De no sé, pero te quise, no sé si sólo por la vagina, o también por el hielo que en tu llama removió el corazón.

1 comentario: