HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Sólo hay que fluir.
Que en el corazón, estén vivos todos los animales, mares y montañas.
Y que digan ellos, cuando tú no sabes qué hacer.
Fuera de la raya, del asfalto, del círculo, de la línea.
Tan fuera que eyacula Marte, espalda sobre espalda, haciendo barcos donde los muertos vuelven a reir. 
No saber nunca cuándo ni porqué.
Que las palabras no manchen el viento.
Que no hagas planes. Que no saques conclusiones. Que no temas morir.
Que digan las vecinas que somos zorras, locas y mal ejemplo. Y que las miremos de puro amor jadeos que rompan sus cristales, sus tímpanos y sus cristos de la pared.
Que alguien vuelva a darle alas y le quite los clavos.
Fueron los que temían, los que levantaron una iglesia para encerrar a dios, una biblia, un manual, una saquita para recoger monedas, techos de oro para ponerse a su derecha y en clasa alta, sermones, monsergas, misas, leyes, rezos. Temían tanto a la libertad, que la encerraron en un dios, para olvidar que dios corría por sus venas y que era anarquista. Y en nombre de sus demonios, su dios, también firmaba fusilamientos y quema de brujas.

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