HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo ganas de él. 
De que dé el mediodía. De irnos bosque adentro, río arriba.
De hacerme la fotosíntesis encima de una nube y que me salga fruto de beleño.
De no acusarlo con mis simulaciones.
Y de lo impredecible que él embriaga. Hijo de los lobos.
De escandalizarme con las alas abiertas.
De no poner freno. De abrir todas mi neuronas, sangre del cosmos, todos mis poros, abordaje, todas mis ventanas hasta ver los ojos del infinito.

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