HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Aunque no hablamos de amor, todo es amor. 
Venimos de la tumba acolchada donde murió empalmado el romanticismo.
Por eso a la vuelta, es vino tinto.
Tus labios han socavado mi muerte y me han hecho jadear.
Qué le voy a hacer si a las 7 de la mañana tu botella de whisky me obliga a perderme otra vez.
Ningún hombre me dio tanta felicidad como tú... que eras traficante e impostor de mis desvarios. De la palabra que rompí contigo en los zarzales. Y ya perdimos la cuenta de las veces que acabamos sobre las estrellas. Porque nos divierte tanto que no le vamos a poner problemas gramaticales ni legales. Ya somos tan viejos, que sólo somos eternos. Me gusta que me hagas eso cuando nos miran. El peligro es conocer tu nombre. Yo soy sólo vagabunda del infinito.

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