HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tal vez soy un desastre, me voy de vocales la grieta de la pared, me lleno de furia en el momento más inconveniente, me gusta refregarme contra el pudor del vecino, hacer de trizas corazón cuando la medianoche rueda sanguinaría. Soy caótica, desobediente, vulgar, profunda del plomo del asfalto, fría o ninfómanamente ardiente. Digo lo inapropiado, me hago mil corazas para que no sepan lo que siento cuando me tira boca abajo mi serpiente. Me echo siempre otro vino y otra piedra, no digo que no. Menstruo en el prado con tu semen corriendo donde cayó el crepúsculo. Me doy muy fácil a todos los vicios, me excita delinquir, que nos miren mal, que nos señalen y llamen al 091 y sin embargo soy frágil y transparente como la lluvia si me acaricias de ese modo los labios. Me gusta levantar la voz o enterrarla a 200 metros bajo tierra. Soy celosa de la luna. Egoista del placer. Mi naturaleza es un  barrio chino y el laberinto del fauno. No friego los platos, prefiero amarnos contra la pared. Cuánto antes acepte mis mil anarquías, menos sufriré problemas metafísicos.

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