HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Todavía es de noche. Tengo mucho qué hacer. Lo que yo busco se encuentra bajo una línea divisoria de evanescencia. Lo que verdaderamente me impulsa, se halla en otro tipo de pacto-interpretación con lo existido. Pero a la vez, quiero vivir la vida de acá, hacerla una continuidad que multiplique en ambos mundos, el poema y el canto. 
Yo no estoy loca. Aunque estuviera en el manicomio. Los términos locura-cordura son de gente soy-el-ombligo-del-mundo, son de fascismo-la-tierra-es-plana. Son de apoltronados a los retretes del país y de la cultura. La realidad es inabarcable. Es el filtro de la mente la que genera la percepción. Y en la mente entra todo el universo, depende que ojo se coloque ante el filtro. 
El perro, el murciélago, el virus, el árbol, tiene otro filtro, y no por ello su realidad es perturbada. Es perturbadora tal vez para nosotros. Pero es tan real como la nuestra, tan falsa como la nuestra. 
Yo voy a seguir con mi camino. Sé que es peligroso a veces. Pero ahora sé algo que no sabía. Ahora estoy más alerta. He aprendido en otro nivel del que ahora no tengo del todo la palabra, cuál fue mi error, aunque también sé que ese error lo necesitaba, para visceralizar el resto de comandos y hacer al sangrar la herida una apertura en la noción, un fuego en el camino. 
En ese tipo de senda, siempre se está a solas. Pero ahora soy libre. No tengo que enfrentarme como en mi pasado al fascismo de la psiquiatría, porque los he mandado a la rechingada, porque mi camino se abre en el centro evanescente del bosque. Es la Naturaleza la que me ofrece el fruto, el hogar, la fidelidad y la certeza. No son los humanos. No es ningún sistema, ni fábrica, ni grupo. No son los humanos los que me darán el conocimiento, aunque también en ellos, reside una parte de mi corazón y de mi sueño, pero es un baile de rock, no de juntos.

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