HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Creo que cuando paso tantos días sola, algo lejano pasa por mí. Me voltea en el incendio de la lejanía. Al hablar con Yos y sentir la brasa y el sueño, algo más liviano y musical, me roncó las estrellas. Me hizo darme cuenta de no sé qué instrumentos musicales, de no sé qué poema que no escuchaba, que corazón que se me había perdido en un río de invierno.
Cuando él no está, yo me separo, me caigo hacia dentro y hacia fuera desde un canto inconcluso. Es parte de mi camino. Es algo que no puedo evitar, porque cuando estoy sola, la soledad me navega. Mi piel se hace hacia los violonchelos de la escarcha y la noche sin luna. Mi corazón se des-sujeta a través de un rayo oblicuo, se lanza sobre el olvido de la rosa de jericó.
Hoy al hablar con él, sentir la música y el fuego, se calmó mi precipicio. Corrió sangre por mis venas. El amor.
No sé qué vínculo tan raro tengo yo con el amor. 
Fui consciente de algo tramposo de mi naturaleza. Y un deseo me recorrió hacia un poema que deshiciera mis ardides..

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