HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

En unos minutos me voy a la montaña. Me lleva mi viejo, luego me quedaré allí otra vez sola, con el Kavka y los chopos. La casa estará muy fría. Me llegarán vientos de tormenta. Un momento de transición, de reencuentro vertical con la casa y los montes. De fuego debajo de mis pies. Siempre que cambio de sitios, algo se mueve en la muerte. Me afecta la mutación del paisaje y la atmósfera, y suelo tardar un trance en volver a encontrarme. Es como si una pérdida que en su otro lado es un deseo, volteara sus puertas y escupiera una canción que al principio es oscura, es metafísica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario