HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hace mucho que no escribo sobre política. No leo noticias. Me he metido en el hambre de éter de mi araña. Pero sé que cruzar la calle, es cruzar encima de los cadáveres del capitalismo. Sé que ahí afuera el veneno del sistema no ha dejado de envenenar el canto de los lobos. Sé que ahí en el pueblo, los asesinados por el franquismo, siguen abiertos en canal donde la voz se pierde en la noche, donde se recoge del asfalto la miseria que aún se cocina de puertas adentro.
Yo no me iré de esa lucha. Aunque a veces me lleve la luna donde no he existido, donde nadie me toca. El verbo que me hace humana, es una trinchera.
Mi soledad me pervierte de saltamontes el valle helado y azul. Me exilio en la bocanada metafórica de un gemido de tierra. Pero estar en la humanidad, es estar en la lucha. No hay ninguna otra posibilidad. Volver a la humanidad es pelear los caballos de Alberti. Porque la prisión capitalista ha ocupado los barrios. Porque estar con otros humanos, es pelear por la libertad.
Yo ahora estoy en una especie de fuera de campo. Me resbala el civismo. Me resbala la realidad ajena. Me mordió una mariposa. Le debo el abandono de mi piel para cohabitar su sangre. Pero allí donde mi corazón late, late la responsabilidad con lo avasallado, porque encima de nuestros hombros han puerto un carro supermercado y cientos de kilos de cadenas, porque para tocar el amor es necesario pelear la libertad, porque para vivir con la humanidad es obligario pelear contra aquellos que hacen de la vida un tanatorio y ensucian nuestra tierra de nadie y nuestros gritos.

1 comentario:

  1. Tú, Mareva, estés donde estés, siempre serás ariete revolucionario.

    ResponderEliminar