HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy va a venir el albañil del seguro. Noto una inquietud de mutación y fuego. Un nuevo proceso en mi alma. Un lugar que regurgita, el esqueleto de la mariposa en otra posición del alarido. Los comandos se mueven, todos se arrastran en la pluralidad, pero cambia la posición del grito en las criaturas de la psique.
Yo debo integrarlas a todas. 
La integración juega a los relebos.
A veces la balanza cae hacia la niña, a veces a la loba. Pero no son dos. Ellas son arquetipos que utilizo porque ponen en manifiesto... la radicalidad de la mariposa.. en el enjambre, el resto baila, ama y pelea.
Los comandos de la metamorfosis, se abren cíclicamente, en su no-tiempo y no-espacio, para entrañar bajo el presente la urdimbre de la araña.  Cuando cavo en mí, la metamorfosis suda. A veces duele. Es un dolor extásico. Por eso vivo entre el sueño y la huesera.
Llegan a veces como fragmentos cubistas. La totalidad no se abarca con la conciencia humana. La conciencia humana, selecciona. En su selección, una criatura de la psique toma el peso y el grito. El resto de las criaturas la despiadan su fractal y multitud desde lo subconsciente y lo inefable. Por eso mi conciencia se mueve y mi identidad muta. Por eso vivo en una cascada de fuego.

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