HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Soñaba con una voz que me hablaba a mí y a la vez era yo. Me hablaba de las veces que me había separado de Yoseba y vuelto a unir. Me hablaba que ahora tocaba separarse otra vez.
La noche de ayer fue extraña. Tuve algo de miedo, hacía mucho que no tenía miedo. Escuché muchos sonidos en la casa, pasos arriba, objetos que se caían. Los radiadores hacen sonido y creo que yo malinterpretaba esos sonidos. Estuve un rato obsesionada escuchando y cada vez escuchaba más ruidos como si hubiera alguien en la casa. Luego me di cuenta de que era yo la que leía mal los ruidos y empecé a dormirme. Fui consciente que al estar en alerta, yo provocaba más sonidos. Mi miedo generaba esos ruidos de pasos y objetos. Y un mugido interior de mi inconsciente elaboraba un pensamiento en base al temor. Yo había empezado a dormirme, había entrado en la duermevela y tuve visiones del sueño cuando empezó a crujir la casa. Durante un instante estuve a punto de levantarme a coger un mazo. Empecé a pensar que si de verdad había alguien yo debería defenderme no quedarme entumecida por el miedo. Luego también recordé algo que dijo Don Juan Matus, aquél pasaje del mosquito y el conocimiento, cuando se tiene verdadero pavor porque va a aparecer el conocimiento, pensé que si estaba tan inquieta tal vez era por mi ensueño, por lo que traería la noche. 

Algo me ocurre últimamente que estoy ansiosa.

En mi subconsciente me da miedo, algo que sentí el día que me detuvieron. Algo que sentí cuando entré en la unidad de agudos. Sentí durante una hora más o menos, la verdadera locura. He pensado que tal vez llegué a ese sentimiento por el medicamento que me inyectaron en el hospital. Yo era muy sensible a mil mundos y eso me bloqueó, me generó un chillido en mi alma, un agujero negro, algo donde yo no podía serme. Yo entonces no pensaba en eso. Además el estrés, de la policía, la pelea, el ingreso contra mi voluntad, separarme del monte, todo ese ajetreo y violencia, me expulsó sobre un lugar abisal, las regresiones del dolor. Era una carga complicada, y durante un rato, yo volé por los airés entre las zarpas del Leteo. Era algo normal dadas las circunstancias. A veces me cuesta mucho, devolverme los motivos. Me miro a mí misma como una pistola cargada. Y algo de lo que sentí en ese rato de locura y destrucción, a veces se me enfoca en el subconsciente, como algo con vida propia, y lo miro sin mirar el resto de los factores y la atmósfera y entonces recuerdo el espanto y la muerte. Pero ese tipo de alarido, es natural, cuando se dan esas circunstancias, yo vivía mucha presión desde muchos comandos de la realidad, unos sentimientos de lava desbordada y además me habían metido químicos de la muerte en sangre.

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