HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Voy a ir a comprar unos cachos de plástico, de esos de mantel en rollo, para arreglar unos estropicios de la casa, bueno más bien para taparlos. Me dedicaré a trabajar en la casa, mientras está aquí el albañil. No podré escribir mientras porque él trabajará muy cerca de mi escritorio.
Algo empieza a cobrar sentido. Primero, mirar mi metamorfosis, desde la perspectiva del ensoñar despierta y comprender con luna y mar, mi "locura".
Por otro lado, pensar el ensueño desde una perspectiva más vaciada de la herida del yo. Y comprender mis mal interpretaciones.
También habitar el mundo de la tierra, las pasiones, lo amor, lo humano, saberme humana y darme con alegría y vagabundia a ese espacio. Y comprender mi frustración y aullido, en la medida, en que elegí el camino de las estrellas. Comprender que esa lucha soledad vs humanidad, es algo del todo natural porque mi camino es el infinito. Comprender que la soledad debe tener una fortaleza en mi interior y que no es necesario, que luche con la que desea y necesita amor. Las dos deben darse. Las dos llevan al infinito. Necesito a las dos para no perder la cabeza.
Comprender que en el lado del ensueño, hay una fractura con el lado de acá y del revés. Y aceptarla. No pelear con ella, no sufrir por ella, no sentirme rota. Es natural. Es obligatorio sentir ese temblor. Aprender a navegar y reír en él. Y no marearme ni temer.  Hacer las transiciones pegada a la madre tierra, al viento, al vino y a la mar. Y no sentirme responsable, ni deudora. El espíritu es inabarcable. El yo, es una punta doblada. Yo debo estar siempre en mi corazón.

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