HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Yo no le debo ninguna fidelidad. Ninguna explicación. No hay promesa. No hay una sábana bordada, ni una ventana con tulipanes esperando la lluvia. No planeamos juntos la muerte del mediodía. No nos llevamos en el murmuro cuando no estamos aquí y ahora. Somos amantes de monte y de fuego, de animalarios y luna, de una calle vacía dentro de una botella de ginebra, un tachón en la frente con Hamelín devolviendo a casa a las ratas. No somos del amor, lo soñado, ni lo romántico, ni lo que llega como eterno.
Nosotros llegamos a él, como quinquis. Y sólo de esa manera lo moramos.
Las grietas, no tienen nada qué ver con nosotros. Somos honestos a la infidelidad, porque seguimos el camino que lleva a las estrellas y no para mucho por aquí y muchos menos para esposarse de nombres e historias.

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