HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ante la amenaza que he sentido, el peligro de perder el Bosque y el despertar de la Polilla. He estado en parte a la defensiva, en una actitud de ataque y cierta oscuridad, desde un lugar que no respetaba del todo el cubismo. Ni la música. Porque he estado unida a mi herida. Yo tengo que curar mi herida. Y éste tipo de heridas han de curarse en el desierto. Yo he hacer mi viaje a solas. No es conveniente que ahora tome decisiones sobre el exterior. Es mejor que me aisle un tiempo. Que hable con mi herida. Que no la atasque en sus zonas de desfiladero y me vaya. Ha de manar. Ésta herida en realidad es la que ha estado abierto toda mi vida. Otras veces yo la aislaba, tomaba decisiones para alejarla, pero ella mantenía una coraza, un malecom, un fuera de campo, yo vivía en parte en el éter y ella detrás me hacía de fuerza gravitatoria... ella estaba condenada a volver a abrirse una y otra vez, y atraer del exterior su batalla, su demonio. Porque no estaba curada. Yo quiero ir a su fondo más oscuro. Y eso duele. Pero el dolor es la única forma de adentrarse e ir bajando hasta su matriz para sanarla verdaderamente.

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