HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Es tiempo otra vez de azuzar el fuego aunque se ande debajo de las grutas. De arriesgar la vergüenza, el muerto, su desmemoria, la soledad y sus trece llaves de hueso y sangre. De poner otra vez a la suicida al piano. Y su corazón entre los dientes del coyote, nombrando todavía la mar o la inexistencia. Es tiempo otra vez de ir al lugar que tantas veces me mató. Como si la muerte y el fracaso no me hubiera hecho ninguna cicatriz. Es la hora en la que quizá pierda todo otra vez, pero la de Ir. No habrá un mejor momento. No lucirá en otra fiesta más rojo el vino. No habrá un barco más grande. No habrá mejor marea para mover el esqueleto. Es ahora. Siempre ha sido sólo ahora. No hay narcóticos de una mejor baraja. Aunque te falte la carne entre las costillas. Aunque de la casa sólo quede una silla de tres patas y un mechero. Aunque venga a tu lado un perro que agoniza y se agarre a tu voz como una montaña que muere. Aunque hacerse hermanos de la vida ahora sea tener sólo un puñado de tierra entre las manos y la sangre de un viejo animal que no aulla. Sólo ahora. Todo ahora. Aunque me dé miedo que ese trigo se hiele cuando llegue. Aunque me dé pavor que se reviente del todo mi esperanza y mi sonido. Son ahora los tendones entre la hierba y la cuchilla, bajo la luna, hacia el relincho. Es sólo ahora y uno no puede apartarse.

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