HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Creo que la metamorfosis del verano pasado, exteriorizó en el pis del Fauno, elementos que vivían entre los dos mundos. Como yo estaba en una traslación metafórica, algo muy íntimo de mi diccionario se expuso en un exterior onírico y salvaje, como un elemento ajeno a mi alma. Por eso mi vida, al regresar de allí quedó mordisqueada por la deriva y la vagabundia.
Sobretodo tuvo qué ver con el amor. 
Mi soledad al volver de allí nunca fue la misma. En lugar de encontrarme al bosque en mi soliloquio. Empecé a encontrarme los cabaret y salones de baile del amor, sus sueños, sus ritos de ayahuasca flotando sobre la maleza, como raros espectros y bufones. Algo del fondo de mi yo, en lugar de encontrarse con las profundidades de mi yo, empezó a encontrarse con una taberna, con el deseo de amar y de compartir. Pero una de mis puertas se derritió y dejó un charco de gasolina. La plenitud de mi poema, ya no era accesible por mi ser vagando en el bosque y amando el río. Tenía una brecha, hacia los otros humanos. Hacia Yoseba. Eso me hizo empezar a morir. Y apareció entonces la Polilla Negra. Yo me movía entre extrañas fuerzas del ensueño y del hueso de cabra. Yo debía volver a cerrar esa fuga hacia el Bosque. A enrocar al Fauno en el Fauno. Y aprender a ir hacia el exterior, sin una puerta suicida en mi pecho. Los juegos metafóricos de las metamorfosis tenían tres puntas. Y yo estaba hecha un lío vagando en la antagonia de Alicia. ¨Por eso ahora es obligatorio que acuda a solas hacia la mujer-esqueleto. Que abra los brazos del bosque. Que mi agujero negro, sea del todo independiente y creador en el canto del bosque. Que mi identidad social no tenga agujeros de gusano. Que yo sea dueña de las mareas. Y que si voy al amor, no vaya con esa brecha de nitroglicerina. Que mis brechas pasten libres en mis valles, selvas y escarpados, y tomen el alimento exclusivamente del bosque. Mi hambre debe estar con la mujer esqueleto. Yo no debo ir a los humanos, con hambre, sino con orugas, venados y perros. Mi soledad debe ser mi manantial. Ser libre del todo ajada al bosque, plena, entera.

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