HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Dentro de un rato iré al monte con Kavka.
Es lógico que Yoseba hiciera sangrar la herida del corro de mi bruja.
En los arquetipos de mi Fauno, el bosque ya lo había predecido y besado en mi araña. Cuando yo estaba en la grieta bajo los brazos del Bosque, ese duelo ya se dolió y yo me moví desde la izquierda. Fue una noche mágica en el monte, entre una hoguera y el susurro de los lobos. Y también ocurrió varias semanas después, echados en un pinar. Entonces yo me agarré al fondo de la tierra, me dije que no lloraría, ni temblaría, y sentí una punzada en mi corazón, y le dije con furia, sangra, sangra mucho más y me levanté con brasas en los ojos y patas de loba.
Esa herida, era algo casi con lo que nací. Esa herida es el vínculo con el Fauno. Yoseba, como absolutamente todos los humanos, la harían sangrar. Porque el corro de la bruja, es una fuerza mucho más misteriosa y extraña, poderosa, vehemente y divertida.

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