HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Empezó hace muy poco, el deseo del amor humano, del regreso. La sombra de mi animal solitario todavía es muy alargada y disfruta de sus alas extendidas donde se han detenido las palabras. Mi relación con la luz de la ausencia, fue un prodrómo entre mi verso y la hoguera, entre mi paso y el alúd de los árboles tapiando el camino de regreso al pueblo. Mi intención, mi sueño, mi corazón, durante mucho tiempo, y también bajo el dominio de la Polilla, fue alejarse donde sólo estaban vivos los esqueletos de la poesía y las criaturas del bosque y de la mar. Mi doble naturaleza se radicalizó utilizando un actor como intermediario. El actor siempre fue jurado en mi alma a la cacería del lobo. Aunque llevara en su cuerpo mis vísceras. Por eso, ahora todo es muy delicado y escarpado. Me muevo en un lugar muy extraño y último. Las energías agrietan el cascaron y también rozan a mi Monstruo. Sus ojos de fuego y de hambre, todavía no saben nada del exterior. Hay un estrangulamiento oblicuo del sonido en el acantilado de mi escritorio y de mi piel. Algo en mí, está en guerra hacia el camino a casa. Y el desierto son mis piernas.

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