HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

 Algo empieza sin mí para quedarse. Los párpados ya no menstruan tus heridas, ya no hipnotizan tus faros, ya no nos carga la belleza del mediodía, ni el cuchillo, ni la esquela. Ya no nos mide el pomo de la puerta. Ya no nos busca la siguiente página. Sólo baila amor, el amor siempre se aleja, es su grito, lo que pone rojo el vino, dispuesta la palabra, desnudas las manos. La belleza huye. No esperará a que te despiertes entre sus brazos. La esperanza escapa del vehemente vaso que la empapa. No se irá el agujero. Mientras tanteas su desolación en mi cuerpo, correrá muy rápido el Sol. Parecerá que hemos subido en el carro, que nada nunca será demasiado tarde ni lejos. Será la ilusión del arcoiris y de la ginebra. Un beso de la música. Luego agárrate a lo que se marcha. No llores porque la tierra no descansará tus huesos. No te acobardes porque nada cuide de ti. Sólo baila. Volveremos con el zapato tacirturno disparando nubes. Volveremos con mucho menos que ahora. Silban los trenes todos tus asientos vacíos. Mis labios no podrán darte de comer. Mi vida no podrá ahogar tus ruinas. Tus besos no detendrán la muerte. Pero el tiempo es también un topo ebrio de desastres. Y se mueven mejor los títeres en el lugar en el que nada sobrevive. No temas. Nada te dará la razón. Nada calmará la guerra. Y sin embargo, sigue el baile. Sácate los pájaros del sobaco y sigue. Detrás del callejón no hay flores de primavera. Pero con las espinas clavadas aún se puede cantar a la mar. No llegaremos al puerto. No alcanzará estar vivos para tocar el cielo y quedarse. No parará los carros de combate tu manera de bañarte en el crepúsculo. No se morirá la policía porque viajes en la subterránea gaviota de la noche. No se llenará la nevera porque beses la hierba. Y sin embargo, la gasolina empieza en una estúpida canción y de cualquier manera. Tendrás tus manos para asfixiar al verdugo. Tendrás tu sonido, para detener el fascista silencio de los muros. No tendremos la paz. No podremos dormir junto a los batiscafos. Alicia se quedará en los huesos. Habrá que afilar en cada vuelta, el jamás, el lapicero, la hoguera.

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