HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ha empezado a nevar.   Algo me contiene sobre el aullido del escritorio. Una velada del agujero y el hilo. Pero algo ha cambiado en mi forma de buscar la palabra. Otra vez el ánimo de la primavera me seduce sobre la intemperie, sobre el movimiento. 
Hoy me metí por caminos desconocidos, de jabalí y conejo. Anduve otra vez colándome bajo las ramas, serpenteando las grietas del bosque, buscando nuevos lugares. Encontré sitios muy hermosos entre las escobas y los pinos, pequeñas islas con un manto de hierba haciendo escaleras y asientos de duende. Madrigueras para hablar con el Sol y con el viento.
En el invierno yo andaba muy contenida por la antagonia. Andaba algo enconclavada. Cuando iba al monte, solía ir a los mismos sitios, sin el corazón abierto, estaba ofuscada por mi lucha interna. Desde que vino la Polilla la urgencia de moverme me ha brotado nueva vida. La Polilla es la Muerte, y ella siempre es necesaria para el vuelo del rizoma y del nacimiento. 
Ahora ya voy a poner el abrigo y las botas y a ir a ver lo que me dice el río.

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