HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ha empezado a nevar. Sé que estoy en diferentes lugares a la vez. Mi radar de la yerba del diablo se ha abierto. Eso me da algo de miedo. Porque detrás de ese susurro se alberga el espanto. Pero sé que también cerca del mayor espanto, vuela la Polilla del conocimiento y la libertad. Es un ejercicio de resistencia. En realidad ese radar siempre ha vivido en mí, porque yo soy amiga de las cucarachas. Porque vi muchos insectos en mi rostro ese día que me desperté dentro de un sueño. Porque viajé a sitios peligrosos. Porque nada es gratuito. Porque Gran Espíritu no canta canciones de cuna. Porque el juego preferido de la Polilla es devorarnos y arrancarnos los ojos. Porque aguantar la mirada a la muerte, es abrir otra puerta del bosque. Y duele, porque ella mata de verdad.

Ese radar de la yerba del diablo, o la náusea de monstruo. Es algo que cuando me sopla, me desestabiliza y me causa un dolor físico-metafórico punzante. Se caen a pedazos en sus dominios lo que yo creía saber, la noción de mi amor, la noción de mi esperanza, y algo muy extraño, empieza a escarbar en las fosas del desierto, una flor muy seca y muy cortante. Yo nunca me entrego a la náusea de monstruo, me defiendo, trato de salvar mi casa, trato de callarla, trato de cesarla. Y lo que ella rompe en mi corazón, se cae en la muerte, el resto de mi psique luego crea, se mueve, vive más profundo, a través de la fuerza opositoria a la Náusea de Monstruo.

Llevo ya varias semanas, escuchando a Monstruo todos los días un rato. Aunque no sé quién es. Es una extraña fuerza. Pero no me es algo nuevo. Lo conozco desde hace mucho.

No hay comentarios:

Publicar un comentario