HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado en el bosque. He descubierto cosas importantes y he hallado la fuerza tan complicada en la que me tengo que entrañar. Sólo la he olido. Pero he vuelto a comunicarme con el cuerpo de mi ensueño entre la hierba.
Algo que supuró de la niña perdida, como herida y entramado de la huesera. Venía de una sombra que a su vez tenía la complejidad de la mariposa. Yo tenía las piezas sueltas, pero empiezan otra vez a tener la conciencia del Insecto entero. La sombra tenía muchas capas. Arrastraba el desvío del bosque en los brazos del amor, en mi pasado, y el reencuentro del bosque a través de la pérdida y del morar del lobo....Más los ataques de mis viejas metamorfosis y cordón umbilicar de Artaud.
Aunque en la actualidad ya no era así. Pero había una sombra. Había el estigma de monstruo y su herida de amor de nacimiento marcada furiosamente en mi pecho. En mi pasado, yo tuve relaciones amorosas, algunas románticas, otras más perrunas. Que siempre acabaron en la polilla, al igual que la que tengo ahora con Yoseba. Pero la que tengo ahora, ha estado en los dos lados de la mariposa bajo el pis del Fauno desde el principio. La polilla vino a morderme desde el laberinto del Fauno. Con Yoseba nunca abandoné a mi loba, pero eso no evitó que mi sombra sangrara, que mi niña perdida se revolviera debajo del ataúd. Porque yo tenía el agujero de gusano de la izquierda y me faltaba un cacho de la pieza del puzzle. Que es precisamente el que puso violenta a la Polilla.
En mi pasado, cometí el error, de tomar los frutos del bosque, de los amantes, de querer ir hacia el bosque bajo los efectos de la droga del amor, de tomar el fruto del amor, de los hombres. Cuando esto es siempre una quimera y una desgracia que obliga a la muerte. Porque sólo el Bosque tiene el corazón. Y al Bosque sólo se llega a solas. Es un camino solitario. 
Mientras hoy en el monte me di cuenta de todo esto, la violencia de mi pecho se abrió sobre el viento. Subí a un risco y estuve cantando como cacareos y aullidos y cantos de indio. Y sentí que los pájaros me respondían. Que mi canto mojaba mis huesos extraviados. El canto de los pájaros empezó a correr por mis venas. También estuve otra vez jugando a ir con los ojos cerrados para avisar al cuerpo del ensueño de que le busco los pasos y acercarnos más la próxima vez. También me tiré por la hierba monte abajo. Y sentí algo muy mágico cuando justo en ese momento* vi una araña.Y estuve otra vez en casa. Aunque tengo que seguir en guardia y lucha. Hoy el monte me besó y me dejó darle una calada a su pipa de la paz.

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