HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado por el monte. Fue un viaje por mi interior. Recorrí muchos latidos. Tal vez somos siempre un doble, el dos da lugar al tres. A veces hay saberes de una de nosotras que la conciencia de la otra no es capaz a recordar. Las dos naturalezas son opuestas pero complementarias. Creo que la tarea es unificarlos en el corazón. Vivir con ellos. Hoy fue un viaje muy largo desde mi interior en el monte. El reconocimiento al Bosque. A mi ignorancia. El recorrido por lugares de mi mezquindad, del oscurantismo de mi ego. El ego de creer que yo no tenía ego. El ego de arrastralo a la grieta de los mundos y explotar por su gota insolubre de sangre. Fue también un viaje por mis sombras. Por gente que me había hecho sentir traicionada y herida. Descubrir que algo de lo que buscaba mi niña perdida, el aullido de la sombra del corro de mi bruja, fue que la otredad me mirara con los ojos del bosque, en la totalidad de mi mariposa, su noche y su día. Comprender que yo en muchas ocasiones no miré el Bosque en la otredad, regresionar al mal que yo hice a algunas personas. Sopesar a través del Silencio. Comprender también que el rizoma se quedó en mi infancia y que esa fuerza, frente a las capas binarias en crecimiento de la conciencia, a veces me hizo morar lo más triste de lo triste, el acorralamiento del Tigre, la contradicción de queroseno, mi rostro de papel quemado y ruina. Me hizo ser mi propia antagonia. Porque una rama del bosque estaba en mi pecho. Porque supe demasiado en estados alterados de conciencia, con muertos y heridas, con inmadurez e ignorancia, sin tiempo de que los ciclos sucedieran, sin darle vida al cuerpo y al espacio. Hoy fue un viaje extraño. También recordé a Yoseba desde otro aliento. Un no sé qué que hablaba en mi corazón, sombreando a la polilla, queriendo cantar algo que aún me es desconocido.. También me ocurrió algo muy bello con los cantos de los pájaros. Y en un instante donde vi a un zorro a diez metros esconderse en el bosque. La lluvia cayendo en mi pelo. El respeto y el arrodillamiento a la naturaleza, mezclado con no sé qué resistencia. El viaje por mis zonas más sucias a la vez que la hierba mojada y el río y los árboles brincaban como estorninos lejanas semillas de flores de agua y de lobos.

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