HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado respondiendo algunas de las preguntas de la entrada anterior en mi cuaderno. Al principio me sentí inspirada y todo cobraba un alimento cubista y creador, luminoso. Luego algunas preguntas fueron entrando en mi dificultad, sobretodo la pregunta "¿cuántas veces ocurrió en mi pasado?" al responder he llegado a lugares medio tenebrosos y he sentido cansancio. He dejado unos puntos suspensivos en mi mente para luego. Luego seguiré respondiendo esas preguntas He encontrado en mis respuestas algo incómodo. Algo que tenía que ver con todos los amantes que tuve. Con todos mis amigos. Con todos los caminos humanos que abandoné. Sentí mientras respondía lugares en los que no les había dado la luz del sol. Sentía en mi forma de escribir ciertos nombres y lugares, un pulso avergonzado, un querer camuflar la letra, hacerla ilegible. Y a la vez un ansia de destriparlo. Es parte de la sombra del corro. Y duele. Porque dolió. Bajar a mi Infra para encontrar al bosque, requiere sangrar lo sangrado, revivir los cadáveres y devolverlos al mar. Pero también hacerlo con elegancia. Y saber cuándo hay que irse a correr un rato junto a los perros y seguir bajo la luz de la luna. No voy a hacerme masoquista ni dramática. Sé que mi vida sólo es el cuento del fauno. Y es él a quién busco detrás de mis anagramas y cuentos....... Dejar que supure la sangre y que se haga una marea. Dedicarme también a cantar, a hablar con los árboles.

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