HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado un rato en los prados con Kav, se veía alguna estrella y me tumbé en la hierba, buscando mi gruta. Estuve pensando en el ego. Yo no lo había incluido, entre mis dos naturalezas, ni en las antagonias de Alicia. De alguna manera un tanto osada e ignorante, viví como si yo no lo tuviera. Y al reconocerlo comprendí otras latitudes y nudos y tijeras. Comprendí algo de la tensión social, de la náusea de monstruo. Yo nunca pensé en mi lucha interior como espíritu contra ego. Yo pensé más bien, en una escalera de caracol bajando al sótano de la rata y subiendo desde allí abajo del abajo, a todas las estrellas. Viví mis varias dualidades, desde algo muy instrospectivo y anudado a una polilla, con fueras de campo, volcanes, caos, magma, desiertos. Dentro de mi laberinto del Fauno. Mi ego, me hacía creer que yo no lo tenía. Ahora al encontrarme con él, comprendí desde la naturaleza, otra probabilidad para alzar el vuelo, porque comprendí mejor mi oscuridad, y vi un camino más honesto con el corazón de Alicia. Más capaz de transitar de un mundo al otro manteniendo la integridad y voz de mi animal.

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