HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He hablado con él. Y hay algún hechizo entre nosotros. Algo extraño que a veces confluye en el bosque y a veces en la perdición. Un deseo de desearnos, una pelea, un soliloquio que se ha mantenido en secreto. Un hueso del corazón que se ha quedado en el fondo de la mar. Un hueco. Y una convulsión de primavera. Algo extraño que llora mientras ríe. Que a veces se embruja de mandriles y entonces baila y ama y es leve, mundano, profano. Es contradictorio lo que siento por él. Siento que es algo pasajero y mortal, algo medio equivocado, algo que a la vez es compañero con un afecto de estrellas, con mutuos cuidados en ninguna parte junto a los animales. Algo antagónico y a la vez con espuma de mar y mezcal. Algo que no casa, que no se queda, que no se compromete. Sólo vaga vagabundo. Y mientras la primavera explota el reino de la polilla. Vendrán marejadas. Los mástiles darán vueltas de campana. Los pájaros recordarán el camino a casa.

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