HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He sido feliz en el monte. Entendí de otra manera el lugar que ahora atravieso. Comprendí que esa energía oscura que me echa encima la garra, es lo que bebió la conciencia cuando yo caminaba lejos del Bosque. Aunque mi matriz siempre se escapara y peleara el bosque. Algo más retroactivo de lo subconsciente también escribió a través del error, el fuera de campo o el hueso roto, una especie de emanación mortal que también trae la memoria y sombras que ayudan a encontrar al lobo o a perderse de nuevo. Por eso ahora mi ser pelea hacia la brecha y el monte, a través de una tensión que aunque provoque una especie de angustia constante, va armando al animal salvaje.

Estuve feliz sintiendo la hierba y los pájaros. Aunque había un estado de alarma en mi psique. Comprendí que todos los animales viven bajo ese estado de alarma, para sobrevivir y saber moverse, cazar, defenderse, pelear, y saber lo que tienen que hacer y a dónde ir. Comprendí que no debo tampoco anestesiarme del sentimiento de isla que tanto deseo. Y que el instinto es también una constante tensión, aunque haya ciertos cantos, donde sólo se vive en una fiesta y catarsis. Pero la conciencia implica tensión. El descanso sólo es un rato y con el ojo abierto del lobo en nuestro cuerpo.

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