HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy tuve muchos sueños, uno era otra vez con la muerte, yo le daba algo y ella lo recogía, pero había una tensión, un esfuerzo.
Luego tuve sueños algo raros, uno yo estaba en hotel con Yoseba... yo luego me fui con un chico que me enseñó su perro, era un perro muy simpático con el pelo largo, yo le pregunté el nombre y jugué un rato con el perro, luego él me dijo que estaba todo el día trabajando de una ciudad a otra y durmiendo en hoteles, que apenas veía a nadie y que hacía mucho que no estaba con una mujer. A mí me dio pena y le dije, que igual a la noche venía a verlo.
Luego fui con Yoseba y estábamos viendo fotos de caballo en la habitación. Y jugando por ahí. Y apareció otra vez ese chico, pero tenía otro rostro, era mucho más hermoso, y vino hacia mí y empezó a besarme, yo me enfadé con él y le dije que era un idiota, Yoseba también le dijo que parara y que se fuera. Yo luego le dije que cómo se le ocurría venir delante de él que era tonto. Y él dijo que no se había dado cuenta.
Luego tuve otro sueño, dónde íbamos a comprar cosas para nochevieja o una fiesta parecida, estaba por ahí mi vieja, la familia de Yoseba y otra mucha gente que yo no sé bien de qué conocía pero venían conmigo. La tienda iba a cerrar en cinco minutos, yo estaba obsesionada con comprar alcohol y apenas quedaba nada y el que quedaba era muy caro. Los de la tienda se empezaron a enfadar y yo fui a buscar a la gente para pasar por caja y luego estaban en un prado donde había columpios y cosas raras. Yo fui otra vez a buscar champán y whisky. El supermercado tenía habitaciones raras donde estaban los productos. Luego al pasar al fin por caja, después de mil vueltas raras por allí, uno de los chicos que iba conmigo tenía una botella de whisky y eso me alegró.
 -----


Estos sueños, excepto el de la muerte, que era metafísico y luminoso. Creo que vienen a representar lugares donde yo pierdo el camino. El de Yoseba y esa posible infidelidad, es algo que pasó parecido en realidad entre nosotros, en algún momento. Había inocencia. El perro era ese símbolo que me separaba alegremente de Yoseba y me abría otras habitaciones. El perro también estaba en la vida real cuando yo jugué a jugar. El oscurantismo de ocultar a Yoseba mis otras intenciones, también ocurrió un poco en la realidad. Pero también con inocencia...
Y esa obsesión mía con el whisky, la suciedad que representa un supermercado, todo ese ruido, esa caja que se cerraba y las mil habitaciones, surreales, ruidosas, son comandos de la realidad vividos muy lejos de la conciencia del Bosque. Y por los que yo he vagado durante éste invierno. Aunque en mi nervio yo buscara el Bosque, lo que viví lejos de él, también dejo un poso y un reclamo en mi subconsciente, una sombra, una densidad que ahora tengo que desenredar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario