HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hoy volveré a subir al monte. La naturaleza ha vuelto a ser el papel preferido para escribir mi corazón, mi poema, mis ojos, mi verdad, la más oculta. La naturaleza me da las palabras. Borra y escribe en mi cuerpo los ojos de luna. Es la naturaleza la que me conoce a mí y no yo a ella. Es ella la que todo lo sabe. Ante ella no puedo ocultarme en el malecon de mi herida ni de mi orgullo. Mi ego es la promesa de su caza. Ella es impiadosa. Yo ahora estoy caminando hacia el pozo más oscuro de mi alma. Detrás está mi piedra secreta y está sangrando. La naturaleza la conoce mucho mejor que yo. Yo me he dedicado toda la vida a esconderla para que nada la viera nunca. Por eso ahora voy al monte inclinada. Voy también con miedo.  Con miedo de encontrarme conmigo misma. Con miedo de la verdad. Con miedo de volver a ver ciertos insectos de la datura justo en ese puente o árbol, con miedo a pararme a descansar en el lugar equivocado y que me muerda la serpiente. Con miedo a robar agua del río para lavarme y que me devoren los gusanos. Con miedo a complacerme cuando es necesario aullar o perder los huesos. Con miedo a rezar cuando tengo que correr y pelear, o a correr y pelear cuando tengo que beber la tierra. Con pánico a leer mi piedra secreta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario