HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

La construcción de mi casa, es ahora mi tarea. La familia de mi psique empieza a reunirse, aunque creo que todavía nos falta alguien. Al comprender que soy una multitud y que la casa de mi familia, es mi unicidad, estoy más contenta y esperanzada en reunirnos pronto dentro del bosque. Y las luchas que me llegaban como una encrucijada, no lo son tanto, porque mi Casa es compleja y tiene un espacio para cada cosa, en mi psique, había ciertos yoes, que querían una vida independiente al resto de la familia y eso causaba en mi interior una pelea mortal. En mi tarea de la construcción de la Casa, eso se armoniza y empieza a homogenizarse hacia el bosque y el corazón. 

Es un trabajo que tengo que usar mucho la escoba, el réquiem de águila a mis muertos, aguantar la tensión del Inframundo y en ese lugar donde había agujeros negros en la familia de mi psique, empezar a levantar un pasillo, poco a poco, ir poniendo alguna horquídea, algún cactus, dibujar algo bonito en las paredes, dejar velas,  hacer un agujerito en la pared para que cruce la rata de un lado a otro del mundo y poco a poco, abrir alguna ventana. 

La casa de la familia de mi psique siempre estuvo allí. Pero yo no lo sabía y no la cuidaba. Yo vivía en ella, a la mitad como una intrusa, como una indigente, como una ladrona. Por eso ahora todavía está en ruinas y en el proceso de reeconstrucción hay mucho qué hacer.

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