HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Llego ahora a casa. En el monte descubrí un lugar de encuentro a través de la tensión. Un lugar del canto del rizoma a través de la estampida de desperdigamiento de tierra y petricor. Comprendí a través de la doble naturaleza, la contradicción que ayer me quemó, comprendí que ambas partes tenían una certeza en mí, y vi otras muchas ecuaciones de fuerzas opositorias que siempre se fueron dando y atando las cuerdas del nervio del ombligo entre la asfixia y la música. También fui más consciente del desierto y que esa angustia constante estaba también llena de viento. Sentí unos segundos de calma cuando me tumbé en la hierba y miré las montañas y hubo un pulso homógeneo de toda mi vida a través de algo inefable en mi corazón. Y aunque estoy agitada bajo el fuego de esa tensión durante un segundo todo cobró una perspectiva llena de aire. Estoy recogiendo mis huesos.
Después me encharqué los playeros porque me metí por unos prados anegados y luego empezó a llover, la lluvia me llegó como un beso de animales. Algo se revivió en lo abstracto de mi cuerpo hacia la agitación de la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario