HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

la casa de mi familia

Llevo varios días sin escribir a Monstruo, he estado muy incendiada por esa presencia de la Polilla Negra. Busco la construcción de mi casa. Una casa ambulante que pueda llevar conmigo allá donde vaya. Una que tenga siempre una ventana hacia el bosque. Un lugar para el requerimiento de mi aislamiento y mi canto nocturno. El ojo de la piedra y su escama de salmón. El danzar entre las ramas la soledad del agua de los tilos. El cuidado de las plantas y hombre de hojalata de mi patio. La artesanía con la cotidianidad de la harina y el café y el vino. Un lugar para lamerme mis heridas cerca de la cueva del lobo. Un lugar para abrirme a la otredad y compartir el amor y la lucha. Para llorar junto a los espinos y los jabalíes. Para hacer poesía. Para nadar en el río. 

Es importantísimo, tener una casa, para la familia de la psique. Yo nunca había pensado en ello y vivía poniéndome en peligro e incendiándome por la deriva y su ardor. 

La familia de mi psique, necesita un cementerio para que yo abrigue a sus muertos y pueda amarles el cuervo de la madrugada. Necesita un jardín para que yo plante y cuide de sus árboles y flores. Necesita una cantina para que se me ponga roja la voz y me den las brasas en el corazón. Necesita una isla entre zarzamoras y chopos, para que yo hable con Monstruo y me dore bajo el sol y aprenda a cantar a los pájaros. Necesita un desierto para que yo siga a mi Loba cuando el mundo se vuelve su enemigo. Necesita el escritorio de la cucaracha de Kafka cuando vengan zorras las crisálidas de vidrio que pierdo de vez en cuando en las calles. Necesita una torre abandonada, rodeada de nieve y de ruinas para que yo me aparte cuando mi Infra busca entre los huesos extraviados, el crujir de mi médula. Necesita un circo en fiesta, besado por la mandrágora, para que mi niña perdida juegue. Necesita ese templo de árboles y ríos donde no hay ropa para esconder nada en los bolsillos, donde no guiña la retaguardia, ni el ataque-defensa, ni la metafísica, y todo se entrega y es recíproco del amor del bosque. Necesita que ese templo tenga un puente al mundo de los humanos y pueda entre ellos también desnudarme y cantar. La familia de mi psique necesita también una cocina, con sapos y culebras, con nubes y pozos, con los ingredientes de la muerte y de la vida, para que yo me coma el pedazo de pan que necesito justo cuando lo necesito, para que yo me eche vino tinto y sepa bailar lo que suena, para que yo me deje en ayunas o me ponga morada. La casa de mi familia, necesita un sótano donde yo hable con la mujer esqueleto desde los corales y las Alfonsinas que se perdieron en la inmensidad de la mar. Necesita un baile de disfraces con cientos de máscaras para la hora del Teatro. Necesita una espada muy afilada para su romanticismo en la hora de la guerra. Necesita una lluvia de calima para que me vaya con la rana del río subterráneo. Necesita también mezcal y el celo de los tigres y el gozo de las estrellas para cuando mi naturaleza quiera gozarse a sí misma. Necesita una obra con el autor ahorcado, para cuando yo quiera extralimitarme en las probabilidades de lo Desconocido. Necesita una mujer-balanza, con patas de gallina y cabeza de cabra y alas de buitre para que yo distinga, para que me retracte o me multiplique, para que pueda ver con el ojo de la tierra seca o con el del Fauno, con el de la noche o con el del beleño. Para que yo me relativice en lo multitudinario. Para que espere. Para que no me mueva. O para que me tire al abordaje. Para mediar en las peleas de los padres y hermanas y primos y adoptados de mi psique.. y me nazca un hijito del fondo del mar y del colmillo de la loba que vuelva a unir a la familia.

La casa de mi familia, también necesita, una jauría de perros negros protegiendo esa habitación, centro de todas mis otras habitaciones donde me vela el éter del bosque, donde soy velada por el éter del bosque.

Y necesito también poner en esa puerta que va a dar a la calle, desde mi río del olvido, un Monstruo muy feo, hijo de la cima del esperpento y la fealdad más fea de todas, para que sólo entre en el interior de mi casa, aquél que tiene capacidad de soportar al Monstruo y hablar con él y calentar su corazón.


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