HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Llueve. El perro duerme debajo de la mesa desde la que escribo. El perro es un pergamino del bosque. El perro es el único que conoce mis sueños. El perro ha visto todos mis naufragios. Ha reido en mi risa. Ha empujado el barco, por Comala, por la Isla, por el tambor del Sol. El perro es mi duende. Es la miga de pan que el Fauno regala para no perder el camino a casa. Es mi corazón, cuando me falta el corazón. Los perros son todos dioses. Los perros saben mil veces más que cualquier humano.

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