HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me he puesto muy radical contra Yoseba y contra una mía que emana con Yoseba estos días. Pero sé que tengo que entrar de nuevo a la selva y seguir la música. En mi pasado, en las relaciones amorosas-sexuales de mi pasado, en algún momento venía la Polilla Negra.  Y yo me hacía una jauría desbocada de perros. Eso era el humor negro de un duende y su pis y sangre sobre mí. Era mi esquizo-espada, mi oculto fado de la sombra del corro de la bruja y la violencia del morar de mi exilio, del lado menos poblado de Alicia. Del rencor de mi Franquestein. De un revoltijo de setas. Del antagonismo que se dio la vuelta y echó rayos contra todo aquello que había mantenido en un fuera de campo y en el silencio de la flor del cactus. Era mi Don Quijote hacia la ayahuaska del Fauno. Era en parte mi delirio. La cólera del lobo. El vudú de las criaturas de mi psique. Ésta vez yo quiero salvar el amor, quiero salvar la risa, quiero salvar la lucidez. Quiero hacer esa lucha desde el cubismo. Quiero cantar a la vida y a la mar. También quiero a Yoseba. Ésta vez no voy a meter mi corazón en el puchero de brujas y a echar sólo sapos y culebras. No voy tampoco a irme llorando. No voy a elegir el camino del jamás y el exilio. Ni tampoco voy a acumular piedras y dinamita, hasta que explote mi volcán. He de ir hacia el Bosque. Poner al bosque delante y detrás de todo. Pero ir cantando. Cantando en la sangre y cantando en la isla. Cantando en lo que nos separa y en lo que nos une. Cantando en lo que no tenemos para sernos y en lo que nos somos a pesar de todo. Cantando en sus sombras y en su belleza. Cantando en lo que yo no le daré. En lo que él no tiene para darme. En la mía que se marcha. En la mía que se queda para echar un baile separados y embriagarnos de la vagabundia de la luna. Cantando contra él cuando me lo pida el bosque. Cantando en la pelea. Cantando en el olvido. En el sexo, en la huesera, en el punk, en la muerte, en nuestro cinismo, en el cuervo que nos ama, en el que no nos quiere ver muertos.  En el sucio rincón, en el agua. Cantando hacia el Fauno que nos unió, hacia el que nos separará.

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