HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Soñaba algo muy raro, un extraño suicidio, y antes de eso había un coche que recorría como sangrando las calles. El que se suicidaba era un árabe, y había una especie de ley y gente que prohibía los suicidios, y alguien dijo que como van con túnicas es muy fácil acuchillarse y hacerlo de forma más sencilla, otra voz dijo que se había suicidado en el monte equivocado, y otra dijo que eso parece desde fuera, pero que desde dentro ese es el monte de su principio, por eso es el del final, porque el final es el principio.

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