HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Soñaba con una pistola y apretar el gatillo ante no sé qué situación abstracta. Luego tuve otros sueños muy raros, de persecuciones y brujas y sangre. No los recuerdo mucho. Pero creo que toda esa agitación es una representación de mi agitación.  Tengo que relajarme. He estado algo radicalizada por el reencuentro con mi dolor. Y el proceso es también lento y necesita  un lugar de amor a la naturaleza, a mí, a lo que he amado.
He estado algo preocupada por un tipo de energía, de sentires, de pensamientos, que nacen de un lugar medio ajeno de mi psique. Creo que ese lugar es algo del efecto espejo de la conciencia, de la sociedad, una zona de mi memoria que ha bebido de los otros, cierto saber aunque fuera tóxico.
También he sido consciente de que hay algo importante que tengo que sanar. Hay un tipo de caja oculta que a veces expulsa algo que tiene qué ver con la locura. Algo que no es armonía de río.

Ahora hay mucha niebla ahí afuera. Todavía estoy agitada. Estoy mordida por el sabor de la pesadilla de la noche. Busco las palabras. Necesito depurarme. Necesito abrazarme al bosque y también correr y reír y amar. Y que la odisea por la que estoy pasando reaccione de un modo cubista que salve las flores. Porque también hubo luz en el invierno. Porque también hubo luz al lado de Yos. Y creo que mi aprensión de la furia del hueso de cabra, es una reacción de la sombra del corro, es algo que me tiene que supurar, pero no es conveniente que los pasos se elijan en la aprensión de mi muerte. Yo debo arreglarla entre el silencio y los árboles. Algo de lo que he sentido ayer, estaba cargado de sufrimiento, de un espacio donde no corría la brizna ni había Sol. Yo me forcé sobre el pozo. Y lo que emana de él a veces tiene la forma de un monstruo. Comprender el fondo del monstruo lleva un tiempo. La psique se defiende cuando ve el dolor que se provoca, pero las decisiones que entonces se toman no son las acertadas porque todavía están heridas por la estampida que provoca el monstruo. Se necesita ir entrando con el resto del cubismo y comprender con el rizoma. Se necesita apartarse. Pasar un tiempo junto al hambre y la oscuridad.  Estar muy solas... y escuchar, abrir las antenas, relativizar sobre la hondura del bosque. Aguardar a que el resto de la psique emane sus otras capas. Esperar a que el alma hable. Es el corazón el que debe elegir el camino. No la rabia, ni el miedo. Yo he vivido muy dentro de la rabia, en sus distintas vertientes. Y para que ella no sea un inconveniente que provoque el error, he de amar al Bosque.  He de ver su llamada sobre todas las criaturas. Su presencia en todo lo que vive. Aunque en algunas personas viva de forma presidiaria y se haya vuelto un prostíbulo, el Bosque también está en su interior.

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