HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

 Ahora tengo que ir a ventilar la casa que alquiló Yoseba. Ir un rato al monte. Hoy estoy con un cuerpo de nube y de mirlo. Con una fuga de agua entre las palabras y los hechos. Con ese ansia de extenderme zarzamora y silencio, aunsencia que canta, casa que desaparece entre los ciervos. Tirarme en la hierba, mirar las águilas, cantarle a los cucos, irme hacia el bosque, perderme en él. No hacer nada más.

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