HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo que salir de aquí. Hay algo en mi recuerdo, algo muy lejano en mi psique, en mi sentir, en mi nervio, que a veces está enfermo. Son éstas viejas heridas que se han abierto otra vez como si estuviera allí. Y yo debo soportar revivirlas y darlas otro camino. Moverme. Subir al monte. Hablar con los árboles. Lograr la paz con mis fantasmas. Lo que sentí ayer fue algo muy doloroso y extraño. Yo debo ir hacia el bosque y mover de sitio lo que aprendí de camino. Cantar. Recuperar la alegría. Tejer en esos agujeros negros de mi mente, un poema. Crear. Enramarme. Portar entre los pinos, ese olor a puchero del fondo de la mar. Accionar el mecanismo del ascenso a la montaña, todos los segundos. No sesgarme por mis brechas. No renunciar. No cansarme. Salir ahí afuera. Recuperar el corazón del niño y del perro. Sé que a veces he estado del todo congelada. Sé que en mi pasado, hubo algo muy infernal que exiliaba mi alma. Y es momento de acostarse otra vez con ese infierno y sacar afuera la música. Cerrar de una vez su oscuridad. Aunque me duela llegar a su humus. En su humus vive el Bosque. Desde que vino la Polilla yo estoy muy agitada. Y la sombra del corro de la bruja me trajo todo lo que me hería y me causaba espanto. Agitó en mi hueso, mi grito fue saliendo por cada milímetro de mi cuerpo. Un tornado del cuervo de Poe, deshilachó mi casa, para emprender el descenso hacia mis huesos extraviados y reunir sus jodidas piezas. No es nada bonito enfrentarse a la muerte que se lleva dentro. Pero no hay ningún otro camino. Mi memoria celular alberga todo. Me reclama la conciencia. La Polilla Esqueleto necesita un reconocimiento desde el viento de la naturaleza aunque pase por mi sepultura. La voz psicótica de la guadaña se ha despertado debajo de mi cama. Me persigue la verdad de lo más oscuro. Yo debo encontrarla.
Es una extraña metamorfosis que yo debo sostener hacia el amor del agua. Anoche me perdí en una de sus habitaciones, algo me causó una herida de dinamita, un desalojo, un tipo de regresiones de la esquizofrenia. Pero en mi pasado yo estuve en el sótano de la esquizofrenia. Yo bebí durante algunos años, sólo cristales de epístolas rotas que dejaba un ratón en el lirio que agonizaba. Detrás de la poesía nunca había hallado ningún perdón ni beso. La poesía se hizo mi única vida. Viví durante muchos años desfocalizando la historia a través del entrañar de la poesía. Para mí era insoportable. Y yo me entregué a la poesía renunciando a todo lo demás, convirtiendo en literatura el exterior, moviendo en el afuera a través de la fuente del poema y volviendo sólo al poema para cantar y quedarme. Alguna vez hubo un puente de reunión entre ambos mundos, pero Alicia nunca volvió del todo de aquellos parajes. La poesía me ayudó a volver al mar. Pero ella siempre ocultó un secreto. El secreto de la polilla-esqueleto. Ahora ella ha vuelto llena de hambre y de muerte.

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