HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo una doble vida, desde hace ya muchos años. Algo en mí siempre vivió en el Infra, en el cordón umbilical de Artaud y el grito de un coyote. Destazando la maquinaria social y emocional, hacia el abajo del abajo de la primera molécula de agua, del canto de la bruma, de la llegada al baile de los lobos. Eso siempre me dejó una personalidad atormentada, oblicua o farandulera entre los seres humanos.  Mi interés fue el humus, fue el Infinito. Y siempre tuve un espejo de gasolina frente a mi identidad devorándola hacia el beso de Monstruo.
Mi doble naturaleza que dio lugar a una múltiple identidad a veces esquizo, a veces teatral, incompleta, agujereada, rana, siempre sedienta, sigue hoy siendo el juego de un brujo. 
Cuando yo paso mucho tiempo en el monte, no siento del todo la guerra y convulsión. Porque sólo ejerzo mi naturaleza animal que busca entrar más por el Bosque. 
Mi doble naturaleza éste invierno estaba pinchada entre una botella de mezcal y un canto de murciélagos, entre el amor de la rosa y el perro y el escritorio de la cucaracha de Kafka. 
Luego algo me echó de nuevo la gravedad hacia la Polilla. Algo de mi naturaleza salvaje se puso al contraataque, porque mi otra naturaleza de la farándula la estaba poniendo en peligro.
Yoseba se presentó como el juego metáforico, como una especie de sumidero. Como la amenaza. Como el chivo expiatorio.
Él no tiene ni idea de mi doble vida. Porque yo le cuento muchos cuentos. Porque yo acorazo lo que sabe la loba, porque la loba está perdida en mis montes. 
Tal vez en mi naturaleza animal nunca haya sitio para nadie.  Algo en mí siempre soñó que hubiera una armonía con algún ser humano, una semilla creadora desde el alfa y el omega, un vínculo espiritual de tigres y de lobos. Una ecuación de dos dobles naturalezas y un río de nieve y de fuego, construyendo un fuego chamánico, un sexo nagual. El poder de la Polilla. 
Pero no es Yoseba. Aunque él representa un juego del Fauno, para adentrarme en el humus. A él lo trajo a mi vida un Fauno. Yo no sé bien qué conocimiento aún vela ese fauno. Yo iré hacia allí. 

Mi doble naturaleza me hace alguien extraña. Lo que escribe la loba, la forma en la que ella mira el río, la luna, los árboles y las tumbas. Siempre me alojó dentro el estigma de un Monstruo. Una especie de comunión con mi locura. De saberme desterrada de los seres humanos. De saberme monstruosa. Por eso me disfrazo. Aunque me disfrace con mis vísceras y con mis huesos. Siempre estoy disfrazada entre seres humanos.  La loba se pone a veces triste en presencia de seres humanos por el canto del cuervo de mi desierto. Y mi naturaleza farandulera se llena del vértigo del Monstruo y se muere de la humanidad o finge canciones de papel y de aves. 

Y éste es mi camino. Es el camino del Infinito. Es el camino de la soledad. Es el camino del Fauno. Mi piedra ensangrentada tiene al estigma de Monstruo. Yo siempre he peleado los dos hemisferios desde el aullido de la mariposa, desde su sufrimiento de muerte en su metamorfosis. Alguna vez le juré todo a la loba. Fue en su canto libre, donde yo fui libre. Fue en su casa, donde yo estuve en mi casa. 

Mi naturaleza farandulera me farandulará aún muchos desvelos.... A veces quise olvidar a la loba, cantar ebria en la taberna, tener mástiles entre mis brazos, ser un animal junto animales, compañeros, vagabundos, iguales y libres.

Pero yo sé que mi otra naturaleza alberga un animal que nunca ha conocido a nadie. Porque alguna vez viajé en el bosque, cerrando la puerta a la realidad ordinaria. Porque los duendes me maldijeron con lo mismo que me salvaron. Por eso me debo también a mi desierto. Tal vez lo que hoy escribo, cuando lo atraviese tenga otro sonido. Tal vez hay algo de mi piedra ensangrentada que hoy me llama sobre la Soledad y que luego entre luces de san telmo pueda disolverse entre coyotes y aves. No lo sé. No quiero manchar el horizonte con ningún sonido. Pero sé que es momento de atravesar desde el hambre el desierto en busca de la huesera.

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