HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Todavía estoy en el viento. No pienso con mucha claridad. Estoy dentro de una flor. El canto triste hoy forma parte de la belleza del río. También cuida lo que no tengo en las manos. Lo que llevó mi grito de un lado a otro. Recogió a veces el hombre de hojalata, la vehemencia y la sal, a veces fue el regazo de una ruina, el soplo de un álamo, un papel vacío. La intimidad de mi extrañeza a veces es irracional, pero su anacoluto está muy dentro de mi corazón y he de seguirlo.
Mi piedra ensangrentada es algo de lo que sólo es responsable mi ser. Sólo yo he de reparar la sombra y curarme sus heridas, muy lejos de la gente.
Pero he de reconocer en las cicatrices de su corazón, el mío.
La sombra del corro de la bruja sino está solucionada vuelve a reproducirse en el exterior. Y ha vuelto a reproducirse con Yos. Yo sé que es cosa mía. Yo arrastraba muchos tempestades de marginación y horizontes donde no había ningún ser humano. También tenía muchas carencias afectivas que dejaron de ser carencias en el bosque. Algo siempre me señaló por dentro diferente. Una lejanía fumó en mi rostro el rostro de las nubes. En mi capacidad de amar, diez perros negros. Siempre tuve un soliloquio-armadura. Un soliloquio que se traducía en el exterior como Teatro. Luego el Teatro me perseguía, yo rompía entonces sus tratos y me iba con los lobos. Algo muy pequeño y muy frágil en mi corazón, era plomo derretido, era un campo estéril, era un mono de hojas y de ramas, era una ramera de la rosa de jericó. Era un desesperado deseo de amor donde había cientos de esqueletos. Era una ortiga. Un abismo ante la piel que lo rozara. Ante los ojos que lo miraran. Era un pánico de magma. Una emboscada interior. Una herida de guerra. Era mi agujero. Mi talón de aquiles. Mi tabú. Siempre lo mantuve en secreto. Siempre di a entender otra cosa. Pero siempre estuve muy unida a su cascada de sentires desde su hueso extraviado y ensangrentado. Ese agujero era el orificio hacia el Bosque y mi alma.
Con él, empezó a sangrar mi agujero. Yo elijo el bosque.

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