HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Vengo del monte. He vuelto llena de barro. Kavka se bañó en el río y luego me bautizó también su alegría. He estado tirada en la hierba. Feliz. He visto pasar mi corazón por el río. Todo era melodioso. Todo se iba y permanecía en lo que viajaba sin parar, sin quedarse. El perro parecía un caballo que corría dando coces. Parecía un cuervo, un venado, un toro, un mono, un pez. La comunicación que tengo con Kavka es mi ideal sobre la comunicación humana, sobre el corazón-corazón, sobre la fiesta sobre lo trágico, sobre la vagabundia contra el civismo y el materialismo, la infancia otra vez sobre el timón. La belleza de la naturaleza resplandecía. Y mis tristezas se volvieron también parte de la naturaleza.

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