HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Vuelvo a sentirme dentro del monte. A llenar mi soledad con la naturaleza. A recuperar sus espacios y hacerlos una artesanía viva sobre el vacío.
Durante el invierno, yo jugué a ser quién no era y a ver qué se sentía. Jugué a los romances, a los bares, a volver a la humanidad. Pero ese no es mi camino.
Mi loba, mi alma solitaria, la que escribe, la que calla su historia en el río y se va. Nunca me dejará ser quién no soy. La náusea de monstruo, era el reclamo de su territorio.
Los sueños del amor, fueron bellos, fueron juegos animales, fue otro tipo de felicidad y de vagabundeo, fue la ilusión de tener una manada. Pero no son mi destino. Mi animal es solitario. Mi animal provoca una dualidad en Alicia, ella sangra y estrangula un hueso de gaviota en su corazón. Y entonces ella tiene que moverse. Y elige siempre a Monstruo, porque sólo Monstruo conoce su alma.

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