HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Yo ahora sólo voy hacia el Bosque. Pero algo de mí durante éste invierno llegó a agujeros de gusano, cabarets, quema de naves, delirios varios de vino y fuego. Y algo hacia lo que fui, también viene hacia mí.
Lo que tocamos nos toca. Aunque ni siquiera sepamos qué coño era. Vendrá. Vendrá tras los arbustos como una hiena hambrienta y nos encontrará.
Yo éste invierno buscaba desesperadamente el Bosque. Pero me encontré con bestias y cadáveres, que ahora también quieren encontrarme a mí. Yo les alimenté. Aunque fueran mis demonios. Yo les llené el vaso, les canté canciones de cuna, los abracé en medio del abismo, aunque no fuera consciente de ello. Luego vino la Polilla negra, yo me revolví, quise quitarme todos esos alambres y mástiles de encima. Me tocó la conciencia. Porque me tocó la muerte. Pero quedó un sumidero. El sumidero es el descenso al Infra. Y duele. Porque uno se encuentra cosas sobre uno que no querría jamás encontrarse.

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