HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Yo sé que hay algo en mi psique que está mordida aún por la yerba del diablo. Yo he de apechugarlo. Tal vez siempre tenga que vivir con un agujero negro y con el crujido de cierto espanto en alguna ecuación. Mi ser recorrió ese lugar. Mi cuerpo alberga su memoria, memorias de las que yo he perdido su acceso directo, pero tienen una sombra. A través de la sombra tal vez pueda recuperar el rastro y la conciencia. En esos viajes yo accedí al otro mundo, crucé la grieta. Si yo quiero entrar más en el bosque, me encontraré de algún modo algo que conocí con la datura. El viaje que yo hice con ella, fue a la mitad un suicidio. Yo quería desaparecer de lo que venía pisando. Ese día yo escribí un poema suicida de despedida. Pero otra parte de mi conciencia habló con la datura, dejó algo para la vida, cuando fui en busca de las semillas me sentía llena de vigor, de fuego interno, me sentía una loba. Yo le dije a la datura, muéstrame el camino o mátame. Estuve muy cerca de la muerte. Yo sé que a veces pierdo la cobertura en sus dominios. Algo muy oculto en mí a veces sangra lo evanescente de ese viaje. Para que yo sane, para que yo vuelva entera y libre al bosque, he de equilibrar aquellas energías. 
Ayer cuando subía al monte, también tuve una especie de regresión a la datura. Algo de mi psique se puso alerta, un miedo me atravesó el esqueleto, como si subir ese monte fuera muy peligroso, era algo muy irracional. Y recordé muy lejanamente algo del pánico de la datura. Comprendí que llegué con ella a ciertos lugares donde yo no tenía instrumentos, ni conocimiento, y el pánico se volvió la locura. El miedo en realidad es el verdadero diablo. Me vi durante un segundo a mí misma sentada en un rincón, paralizada por un miedo tan extravagante y evanescente que me crujía todos los cables. Mientras subía el monte, traté de mimarme, de sacarme de ese rincón, de restablecer la utilidad del miedo, su instinto salvaje y apartar sus cuervos asesinos y alucinatorios.

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