HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hay ambiente eléctrico en la atmósfera. Luego haré la mochila. Llevaré también la bicicleta. Porque hay un bosque y un río muy bello saliendo de Xixón. Y por la noche queremos ir a unos acantilados. Alguna vez nos amamos en ellos. Él me dejó una bicicleta muy chica. Y prefiero llevar la mía. Es bonito cruzar calles vacías por la noche en bicicleta. Es bonito quemar su manillar en una sirena varada. Es bonito fingir que nos amamos de veras y que todo el universo se muere en el gemido y entre los peces. Mirarnos a los ojos, escribir ginebra al agujero del horizonte. Darnos todo el corazón, como si fuera que no lo tuviera ya la luna y no hubiera ni modo. Es bonito tambalearme en su cuerpo para que no me trague la ley de gravedad y me rompa en pedazos el suelo. Contarle mentiras de marsupial y creerme las suyas con la misma veracidad. Sabernos un error cualquiera, en el lugar apropiado, con el vino preciso para no escatimar en gastos ni en huesos rotos. Enloquecernos por locuras ajenas que no hacen casa en nuestro plural, pero pagan la ronda. Porque no es él, no soy yo. Es el fuego. Nos engañamos para que luzca ahí arriba, aquí abajo. Nos amarramos su vals entre las piernas y tropezamos erráticamente con nosotros que sólo somos unos indigentes sin porvenir y malas pulgas rascándonos perros encima de la luna.

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