HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ya ha subido el sol el monte. En dos horas sale el tren. Aún tengo que preparar la mochila, ducharme. Me siento como una neandertal a la que van enseñarle el descubrimiento de la rueda. Cuando se viven largos periodos de aislamiento, se vuelve una aventura de la ostia, tomar una cerveza en un bar. Hablar con el revisor del tren. Que una mano te baje la ropa. Que una ola nos encame un plural. Preparar con alguien un puchero. Hablar de salamandras o de piedras o de ruinas o de esperanzas, hablar. Mirar otros ojos. Compartir una realidad común. Yo hoy siento que voy hacia un mundo desconocido. Que mi casa arde. Salir de la cueva para mí es como un viaje de ayahuaska. Algo que puede acabar en el infierno o en el paraiso. Ir a un mundo del que apenas sé nada. Sostenida por una hoguera flotante, evanescente, taciturna, borracha.

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