HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

A él a veces le molestan mis maneras. Yo ya soy ancha y vacía, como para disimular. Como para decirle que no, al perro que me ladra. Soy bruta, desolada, sanguínea, animal. Ya no me molesto en fingir ni en seducir, ni en parecer, ni compro ni vendo, ni engalano mi voz. El otro día... que empezabamos a empezar nuestro juego favorito. Yo le desabrochaba los pantalones y empecé a zarandearlo con rencor. Él se puteó. Me empujó y se fue. Yo le di una patada por detrás. Y él se puteó más. Y hasta que no cayeron otras tres cervezas no perdonamos al cielo, ser dos perros sin dueño. Y volvimos a querernos todo perros, todo mar, todo olvido.

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