HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Acabo de llegar a casa. Comí por ahí con mi viejo. En algún momento se habló de sombras del pasado. Yo le dije, que iba a tomar distancias, que sino el día que me vaya a México voy a tener que pegar un tiro a mamá y otro a mi hermano para poder irme tranquila. Le hablé algo de la metafísica psicoanalítica de las taras que nos inocularon en la infancia y en lo cognitivo y afectivo. Y le dije que yo prefiero pedir consejo a un perro sobre mi vida que contar con las soluciones de la familia. Que lo que quiero es que corra el aire, que yo tengo mi propio rumbo. Hablé con mi vieja por teléfono para decirla que no quiero que venga... que necesito mi espacio...

Le dije que era como cuando el lobo le dijo a San Francisco de asís "no te acerques mucho". Que ahora hay una armonía de amor y de paz en la distancia... pero que si mi vieja irrumpe en mi vida y se extiende la telaraña va a acabar por provocarse sólamente conflicto y guerra. Que es mejor que cuando me pongo así me dejan sola y tranquila.  

Quiero salvar el amor y la canción.  Por eso necesito que me dejen en mi monte y en mi libertad. Últimamente estoy muy visceral, algo belicosa, extrema y sanguínea. Y hay ciertas patologías de mi familia que suelo tolerar con humor y afecto pero que en estos momentos me obligan a la pólvora y me llenan de angustia y deseos de arrancar de un cuajo al fuego. Por eso sólo tienen que dejarme tranquila.

No hay comentarios:

Publicar un comentario