HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Al final me dijo que se le hizo tarde y que tardará un rato aún en llegar. Hace calor y un día muy hermoso, el cielo tiene violentos cúmulos que abren pompas de jazmín de fuego, de bicicleta que rompe contra la pared, de trago de fauno, de curva que empieza. Siempre preferí nubes en el cielo El total azul me provoca algo de melancolía e impotencia, un sentir siniestro de lo lejano. También el total blanco me crispa. Me gusta sentir el contraste, la escalera, el ojo de buey. Eso me da una sensación de apertura, de infinito, de movimiento.

De la que venía el perro iba a mear en una casa. De lejos, las señoras me chistaban. Cuando me puse en frente, les dije ¿qué pasaba?. Y me dijeron, nada, nada. Yo soy inofensiva como un caracol. Pero acá en el pueblo tengo mala reputación. Creo que en el fondo es porque para ellos, soy una desconocida, el estigma de la locura, del ser solitaria, de haber tenido algún jaleo por aquí, de no participar en sus mundos, de no ser parte del rebaño.

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